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martes, 18 de enero de 2011


El diseñador de Microsoft que quiere ganarle a los mapas de Google

The Wall Street Journal

Por Nick Wingfield

Jueves 11 de noviembre de 2010


Los exploradores europeos de los siglos XV y XVI transformaron la cartografía de la Edad del Descubrimiento. Pero en vez de dibujar mapas de mundos inexplorados, Blaise Agüera y Arcas (de padre catalán y madre estadounidense) se propone inventar nuevas maneras de visualizar los ya descubiertos.

Agüera y Arcas es el arquitecto de Bing Maps, el servicio de mapas en línea que forma parte de Bing, el motor de búsquedas en Internet de Microsoft Corp. Bing Maps cumple con las funciones básicas, como las instrucciones paso por paso para manejar y las vistas satelitales que permiten echar un vistazo al patio de nuestros vecinos, pero Agüera y Arcas ha cultivado una reputación en el mundo tecnológico al llevar el servicio a nuevos niveles.

El creativo contribuyó en el desarrollo de una tecnología que permite a los usuarios subir fotocollages en alta resolución que exploran los interiores de edificios. Por ejemplo, para el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, 1.317 instantáneas se funden las unas en las otras, lo que le da al visitante en línea la sensación de que recorre el ala de arte griego y romano. Al arrastrar el ratón, el usuario puede seleccionar una estatua de mármol de Afrodita y acercarse con un zoom al cartel y leer que la escultura, la Venus Genetrix, fue creada entre el primer y segundo siglo a.C.

Agüera y Arcas, de 35 años, idea estos proyectos en una oficina abarrotada en el piso 22 de un nuevo rascacielos en Bellevue, en el estado de Washington. Una pared está cubierta con notas y ecuaciones escritas con tiza. Él mismo aplicó sin demasiado esmero una capa de pintura de pizarra a la pared porque no le gusta el olor de los marcadores para tableros blancos. "Primero trato de criticar algo y mostrar por qué es una idea estúpida", explica. "Luego la diversifico. ¿Cuál es la máxima variedad de soluciones que se me puede ocurrir? Es todo muy dialéctico. Es como si discutiera conmigo mismo", señala.

Agüera y Arcas, que supervisa un equipo de 60 empleados, asegura que las reuniones más estimulantes son las jam sessions o sesiones de improvisación en las que los participantes exploran las ideas del conjunto. "Sin todo ese influjo, no creo que podría hacer cosas interesantes por mi cuenta".

Los prototipos son cruciales, apunta. Éstos incluyen desde piezas básicas de código funcional a diseños de guiones gráficos. Agüera y Arcas demostró uno de esos prototipos: un video corto, producido con un diseñador, que muestra un mapa a nivel de calle en el que la topografía que representa los nombres de las calles aparece en un plano perpendicular y suspendida en el aire para que se pueda leer mejor.

De todos modos, sus momentos más creativos suelen darse fuera de la oficina, sin la distracción de las reuniones. Agüera y Arcas dice que él y su esposa, una neurocientífica de la Universidad de Washington, a menudo se sientan el uno al lado del otro en el sofá, con sus respectivas laptops, y trabajan hasta altas horas de la madrugada.

Sus fuentes de inspiración son a veces insólitas. En una ocasión diseñó un software que automáticamente agrupaba imágenes relacionadas en un sitio para compartir fotos, con el objetivo de crear detalladas reconstrucciones en 3-D, compuestas por instantáneas de muchos fotógrafos distintos. El programa se inspiró en investigaciones que había leído sobre cómo las colonias de hormigas forman las vías más eficientes hacia los recursos de alimentación. A partir de ese software, Agüera y Arcas construyó una vista en 3-D del templo Angkor Wat, en Camboya.
El diseñador estudió física, neurociencia y matemáticas aplicadas en la Universidad de Princeton pero dejó los estudios poco antes de completar su tesis de doctorado. En su lugar, decidió aplicar sus conocimientos cuantitativos a su fascinación por el período Moderno Temprano de la historia.

Pese a que su trabajo ha ayudado a darle un impulso a Bing Maps, Agüera y Arcas admite que el sitio aún está rezagado en algunas áreas frente a su gran rival, Google Maps. Google ha fotografiado muchas más calles y carreteras que Microsoft.

viernes, 17 de diciembre de 2010


Acusan a Google de priorizar su contenido sobre el de sus rivales

The Wall Street Journal

Por Amir Efrati


Google Inc. está promoviendo sus propios contenidos en desmedro del de páginas web rivales cuando los usuarios hacen una búsqueda en línea, lo que ha llevado a sus competidores a poner el grito en el cielo.

El gigante de Internet está desplegando enlaces a sus propios servicios, tales como información sobre empresas locales, por sobre los que llevan a contenidos no vinculados con el motor de búsqueda.

Google, que está desarrollando más contenidos o sitios especializados de búsquedas con la esperanza de incrementar los ingresos por publicidad, dice que exhibir en forma prominente enlaces a su contenido es más útil para quienes hacen búsquedas en la red. A su juicio, es mejor que limitarse a proveer enlaces a sitios que encabezan el ránking de su sistema de búsqueda. Pero estas decisiones significan que los intereses de Google están divergiendo de los de los sitios que dependen del buscador para captar visitantes.

Esas compañías alegan que sus enlaces están siendo colocados más abajo en la página de resultados para abrir espacio para los servicios de Google. Entre los críticos figuran ejecutivos del sitio de viajes TripAdvisor.com, la página de salud WebMD.com y los portales de empresas locales Yelp.com y Citysearch.com, entre otros.

[Google] google.com

"Es imposible negar que Google está compitiendo (con muchos sitios de Internet) por el mismo tráfico y los mismos dólares publicitarios", dice Jay Herratti, presidente ejecutivo de CityGrid Media, una filial de IAC/Interactive Corp., el dueño de Citysearch y de otros sitios relacionados.

Herratti cree que Google está perjudicando el crecimiento de los sitios de CityGrid, aunque agrega que es difícil evaluar el impacto.

Stephen Kaufer, presidente ejecutivo de TripAdvisor LLC, indica que el tráfico que su sitio recibe del buscador de Google ha caído más de 10% desestacionalizado desde mediados de octubre. Esto ocurrió justo antes de que el gigante de Internet divulgara su más reciente cambio en la forma en que muestra información sobre empresas locales.

TripAdvisor.com, cuya principal fuente de tráfico es Google, publica comentarios sobre hoteles y otros negocios frecuentados por los turistas. "Google parece estar persiguiéndonos y no me gusta en lo más mínimo", dijo Kaufer. Agregó que ha negociado durante dos meses con Google para resolver la situación.
"Hicimos Google para los usuarios, no para los sitios web, y nuestro objetivo es darles respuestas", respondió una portavoz de la compañía en un comunicado. "A veces, la respuesta más útil no son diez enlaces azules, sino un mapa si se trata de una dirección o una serie de imágenes si la pregunta pide 'imágenes de pirámides egipcias'. A menudo, proveemos esos resultados en la forma de 'respuestas rápidas' en la parte superior de la página, debido a que nuestros usuarios quieren una respuesta rápida", explicó.

La disputa deja en claro la importancia de Google para prácticamente todos las empresas en línea y el escrutinio que existe sobre la forma en que la compañía opera.

La agencia antimonopolio de la Unión Europea anunció en noviembre el inicio de una investigación formal respecto a si Google manipula los resultados de las búsquedas para perjudicar a sus competidores o para otorgar una ubicación preferencial a sus propios servicios.

Google insiste en que nunca ha dañado intencionalmente los servicios contra los que compite y que las quejas ante la Unión Europea fueron hechas por empresas vinculadas a su rival Microsoft.

Los reclamos no tienen relación con los algoritmos usados en las búsquedas de Google, que muestran los enlaces que, supuestamente, son más relevantes para una búsqueda, sino en la forma en que despliega los enlaces a sus propios servicios.

El asunto no es totalmente nuevo. Google ha usado durante años enlaces prominentes para servicios como Google Finance y Google Maps para incrementar su popularidad, con resultados diversos.

Pero las recientes decisiones parecen estar generando más quejas de los competidores.

"Es contrario a la noción de una búsqueda natural", dijo Adam Grossberg, vicepresidente de comunicaciones corporativas en WebMD Health Corp., aunque reconoció que su compañía aún no ha sufrido consecuencias negativas.

Jeremy Stopelman, presidente ejecutivo del sitio Yelp.com, se ha quejado sobre el uso de contenido de su sitio en el servicio de Google "Google Place" y negocia una solución del conflicto. El ejecutivo señaló que Google "está tratando de aprovechar al máximo su poder de distribución", es decir su motor de búsqueda, "para tomar un producto inferior y desplegarlo en frente del usuario".

Carter Maslan, director de gestión de producto de Google, dijo que los datos de la empresa muestran que los usuarios están satisfechos con los cambios.

miércoles, 17 de febrero de 2010


Google arremete contra la muralla china


14 de enero de 2010
The Wall Street Journal
Su amenaza de retirarse del país refleja el descontento de las firmas extranjeras por el clima empresarial.

Por Ian Johnson y Jason Dean

.BEIJING—La amenaza de Google de retirarse de China debido a problemas de censura y ciberespionaje es una señal de una creciente predisposición entre las empresas y los gobiernos de otros países a superar la convención que ha definido décadas de relación entre Occidente y el gigante asiático: China es tan grande que no queda otra alternativa que adaptarse.

Pese a que no es probable que la iniciativa del gigante de Internet estadounidense sea emulada por otras grandes empresas extranjeras, su sorprendente desafío alimentará sin dudas el debate sobre las relaciones comerciales con China. Durante años, las empresas occidentales aceptaron que los negocios se hacen de otra forma en China y se sometieron a una interferencia estatal que no hubieran tolerado en otros lugares, desde límites a la libertad de expresión al establecimiento de células del Partido Comunista.

Todo esto ha sido impulsado por la importancia de China, que crece a toda velocidad. Se trata del mayor mercado para toda clase de bienes, desde teléfonos celulares a varias materias primas. China superó a EE.UU. el año pasado como el mayor mercado de automóviles y acaba de desplazar a Alemania como el mayor exportador mundial y se encamina a superar a Japón este año como la segunda economía del planeta después de EE.UU.

El anuncio de Google de que podría retirarse de China arrancó aplausos, advertencias y ramos de flores de disidentes y activistas de Internet.

.Sin embargo, tal como demuestra la decisión de Google, el ascenso de China viene acompañado de una tensión cada vez más grande en el resto del mundo respecto a políticas y prácticas que desafían normas internacionales y que muchos en Occidente consideran difíciles de digerir. En el frente económico, Beijing ha frustrado a muchos socios comerciales al mantener muy baja la cotización del yuan y subsidiar sus exportaciones, políticas que perjudican a otros países al hacer que los productos chinos sean artificialmente baratos.

Políticamente, los países han estado alienados por una sucesión de temas de derechos humanos, como el arresto de un ejecutivo minero australiano que estuvo incomunicado durante siete meses. El país también ha sido blanco de críticas medioambientales. Los diplomáticos extranjeros han dado el inusual paso de sugerir que China aguó el reciente acuerdo de Copenhague.

Google dijo el martes que evaluará si se retira del país luego de que piratas informáticos chinos violaran su seguridad, y la de muchas otras empresas extranjeras en una variedad de sectores, como finanzas, tecnología, medios y químicos. Google afirmó que estaba contactando a las empresas involucradas pero hasta ahora no se divulgaron nombres.

Relaciones en deterioro

El síndrome de Google culmina una serie de crecientes quejas de empresas foráneas acerca del deterioro del clima empresarial en China. Tanto la Cámara de Comercio Europea como la de EE.UU. en China emitieron informes con duras críticas al entorno de negocios en el país. Durante los años 80 y 90 las compañías extranjeras eran cortejadas con insistencia por los líderes chinos, lo que se tradujo en la importación de tecnología, capacitación y mejores prácticas internacionales a China. En los últimos años, sin embargo, las firmas foráneas se han quejado de que el tono oficial ya no es tan amistoso.

Incluso en el mundo empresarial, donde los conflictos abiertos con el gobierno son muy raros ya que las compañías temen desatar la ira de los reguladores, el año pasado hubo dos grandes enfrentamientos entre las autoridades y las empresas extranjeras.

Cuando en junio el gobierno chino trató de obligar a los fabricantes de computadoras a incluir software de filtración en la Web conocido como "Green Dam" en todas las nuevas PC en China, asociaciones de empresas que representan a numerosas compañías de tecnología criticaron la iniciativa públicamente y les pidieron a las autoridades chinas que recapacitaran. La medida quedó postergada indefinidamente.

También el año pasado, un grupo similar de empresas manifestó su rechazo —otra vez en público— a reglas del gobierno que establecían que agencias estatales debían comprar productos de tecnología de propiedad intelectual local. Las compañías afirmaron que la medida era discriminatoria y proteccionista. El tema sigue sin resolverse.

Algunos analistas advierten, sin embargo, que los problemas de Google con China también podrían estar más directamente conectados a intereses comerciales. Google cuenta con una participación de mercado de 35% en el país, una cifra que crece pero cuya rentabilidad es cuestionable, indica Tom Doctoroff, director general de J. Walter Thomson. Los usuarios chinos no hacen muchas compras en Internet, lo que mina la posibilidad de que compañías como Google generen ingresos.

Además, Google tendría menos problemas para salir de China que otras compañías. Pese a que su negocio está en crecimiento, se estima que representa apenas unos puntos porcentuales de sus ingresos totales. Eso supone un gran contraste frente a fabricantes como General Motors Corp., para la cual China es un mercado crucial.

Ting-I Tsai en Taipei y Loretta Chao, en Beijing, contribuyeron a este artículo.

lunes, 1 de febrero de 2010


Google nos espía


La República
31 de enero de 2010


Es la empresa más exitosa de internet de la última década, pero para sus detractores se ha convertido en “una potencia mundial sin control”. El libro “El engaño Google” –traducido recientemente al español– advierte de su creciente dominio en la presente y futura sociedad de la información.

Por Raúl Mendoza

Gracias a su buscador, el mejor equipado y más usado de internet, Google se ha convertido en el Tiranosaurio Rex del ciberespacio. Esta frase ingeniosa, acuñada por sus detractores, alude al gigantesco, aplastante y omnívoro poder que la empresa ha logrado a través de los servicios que ofrece. Hoy, de los aproximadamente 1,300 millones de internautas que hay en la red, más de la mitad utiliza Google para sus búsquedas. Pero su dadivosidad –según sus críticos– viene con trampa: es el mayor recopilador de datos de usuarios en el planeta y le da a esa información usos comerciales en los que pocos reparan.

El libro “El engaño Google” del periodista austriaco Gerald Reischl describe con detalle el dominio alcanzado por Google gracias a su hasta hoy insuperable motor de búsqueda. Este le ha dado un orden al caos y saturamiento del ciberespacio. Google, además, tiene aplicaciones que complementan lo que ofrece, como Google Earth, Google Maps, Gmail y otros. Todas con acceso gratuito. Precisamente esto explica el título de su libro: la empresa norteamericana “regala” sus muchos servicios sin cobrar, a cambio del acceso irrestricto a nuestra privacidad. En ese sentido, para Reischl, Google se aprovecha del usuario.

Google te googlea

A diferencia de Facebook, donde los usuarios introducen información personal conscientemente, Google recopila datos sin pedirnos permiso. Desde nuestra identidad hasta nuestros hábitos, intereses y proyecciones. “A partir de la dirección IP es posible averiguar la situación geográfica del internauta (…) y a partir de los clicks también se puede reconocer el navegador y el historial, es decir qué páginas ha visitado y qué marcadores ha fijado”, dice el libro. Reischl va más allá: señala que Google sabe a qué horas un navegante accede a determinadas páginas y asegura que prácticamente tiene un expediente de cada usuario con datos de todo tipo.

Este conocimiento se profundiza si por ejemplo uno tiene una cuenta de Gmail, el correo de Google. Así personalizan mejor al usuario. Además la empresa escanea todos los correos que entran o salen de la bandeja bajo el pretexto de contrarrestar los virus. Y si uno usa Google Docs o el disco duro GDrive, toda la información que el usuario guarda en estos, muchas veces muy íntima y confidencial, con seguridad pasa a los archivadores de datos de la empresa. Oficialmente el tiempo de almacenamiento de cada dato es de 18 meses, pero es poco probable que desaparezcan tras ese lapso.

Con la información recogida Google crea ‘perfiles del usuario’ y ha desarrollado un ‘sistema de recomendaciones’. Con este sistema envía información publicitaria personalizada, puede poner banners ‘de interés’ para el internauta y cobrar dinero a empresas que pagan porque su publicidad llega a su público objetivo. Acerca de su singular motor de búsqueda han surgido fundadas reticencias: sus detractores señalan que la empresa puede priorizar algunas páginas sobre otras y que justamente lo haría con portales de mucha publicidad. Google asegura que su motor de búsqueda decide –según un algoritmo– qué páginas aparecen tras una búsqueda.

Se estima que Google gana 17 mil millones de dólares anuales en publicidad. Su buscador no solo muestra los resultados de miles de páginas, también presenta ‘enlaces relacionados’, que terminan siendo publicidad indirecta. Cada click de un usuario en ellos le permite ganar dinero, en lo que se conoce como sistema Ad Word. Puede cobrar entre 1 y 90 dólares, según el anunciante.

Pongamos un ejemplo norteamericano. Los bufetes de abogados pagan por si alguien hace click sobre el enlace “mesotelioma”.

¿Por qué? Se trata de un cáncer provocado por el asbesto. Quien digite esta palabra en Google probablemente tenga este mal y el buscador lo llevará automáticamente a la página web de un bufete de abogados. Estos podrían ganar hasta un millón de dólares en un juicio contra alguna empresa, así que no les molesta pagar 90 dólares.

Pero si bien su buscador le ha permitido a Google hacerse de un banco de datos insuperable para enviar publicidad dirigida, no se conforma con eso. Hoy pretende incursionar en el mercado off-line con su sistema Ad Spots, con el cual hará publicidad multimedia en los medios de comunicación on-line, en la prensa, la radio y la televisión. La publicidad será igual que en la Red: adaptada al perfil de cada consumidor. Los publicistas ya empiezan a mirar con malos ojos al gigante: saben que allí donde incursiona, se impone. La información exclusiva –que tiene– es poder. Con esa impresionante base de datos Google es capaz de establecer cuál será el tipo de publicidad más exitosa en un determinado barrio o grupo de edificios.

Eso es a mediano plazo. Pero ya trabaja en ello. Su división Ad Spots tiene 1,000 empleados trabajando en el proyecto. Después incursionará en las vallas publicitarias. Y más adelante lo hará en la IPTV, la televisión que llegará a través del mismo cable de internet. Según su método, no brindarán una tanda publicitaria única para un país o región, sino una específica según zonas. “Con ello evita la dispersión del televidente porque, por ejemplo, un veinteañero a lo mejor no se interese por un anuncio de pañales, pero sí por uno de coches, y una mujer de 50 años, comprará antes un billete para un crucero que un automóvil”, dice Reischl en su libro.

Un paso clave del gigante ha sido ingresar al negocio de las telecomunicaciones. Tienen bajo la mira a los 3,300 millones de personas que hoy poseen un celular, la mitad de la población mundial. Pensando en ellos acaban de lanzar el Nexus One, un teléfono que funciona con su sistema operativo Android. También proyectan incursionar en los sistemas operativos, poner publicidad por SMS e incluso spots en la pantalla del teléfono. En el futuro podrían ofrecer un celular gratis, pagado por la publicidad. Pero hay más: son socios del proyecto de cable submarino Unity que asegura el ancho de banda para los próximos veinte años en Estados Unidos y otros países. Google actuará como proveedor de redes a compañías de telecomunicaciones e internet. Es decir, seguirá creciendo. Y su gran tesoro es todo lo que sabe sobre los usuarios. “Google se ha convertido en un ‘Gran Hermano’ cuya mirada pronto llegará a los lugares más recónditos de nuestra vida privada”, advierte el libro.

Datos

17 mil millones de dólares ingresa Google anualmente por publicidad. De ellos, 4 mil son ganancia neta.

450 mil servidores tiene desperdigados Google por todo el mundo para hacer posibles los servicios que brinda.

750 millones de euros tiene previsto invertir en un megaproyecto en India para protegerse contra posibles ciberataques en el futuro.

Poder y control

¿Cómo funciona la red Google? “El sistema se compone de una red de decenas de miles de servidores diseminados por los cinco continentes”, explica el libro. Distintas estimaciones sitúan el número de estos servidores en alrededor de 450 mil, más del doble que Microsoft. Con ello su red informática es la mayor y más potente del mundo, lo que hace posible todos los servicios que brinda. ¿Cómo evitar que Google lo sepa todo? Hay numerosos buscadores alternativos en la red y sistemas de búsquedas anónimos y gratuitos (hay que tener cierta experiencia como cibernauta), o programas que aseguran el anonimato previo pago.

Para Reischl, el futuro no es todavía de Google –hay zonas donde otros buscadores son más populares– y a lo mejor pueda ser desplazado de su lugar de predominio tal como ocurrió con IBM primero, Microsoft después y Yahoo posteriormente. Quizá Google pueda ser relegado por Facebook en unos años o por algún nuevo invento tecnológico.